CALIDAD

Siempre
hemos oído decir que lo mejor prevalecerá sobre lo
menos bueno. Hoy, cuando la competencia en todos los
campos es evidente, esta frase cobra gran valor. La
industria tanto macro como micro, ha entendido a
plenitud que lo mejor será siempre más aceptado
que lo menos bueno.
En
el campo de la educación pasa lo mismo. Nuestro país
viene sufriendo una transformación educativa
evidente que en pocos años tendrá resultados
positivos. La presión social es muy fuerte y la
exigencia de una más eficiente educación está
logrando que los gobiernos tanto nacionales como
departamentales y municipales, se pellizquen al
respecto, y la implementación de óptimos planteles
educativos comienza a verse en diversas regiones.
Pero,
¿cuál es el colegio óptimo? No es el que tenga
una planta física espectacular y con una dotación
deslumbrante. No. Eso es muy importante, pero además
debe reunir otras condiciones, entre las cuales es básica,
el
factor humano: directivos, docentes, personal de
apoyo, que tengan conciencia de la educación, que
tengan conciencia de la necesidad de acoger a los niños
y jóvenes para transformarlos, con el apoyo de la
familia, en personas de bien que respondan siempre a
sus principios ético religiosos y estén dispuestos
a servirle a Dios y a la patria con dignidad.
Hoy
está de moda “la certificación ISO”. Las
empresas luchan por certificarse, pues con ello
demuestran que sus procesos en la elaboración de
sus productos es eficiente y merece el
reconocimiento de haber sido producidos y
presentados al consumidor final, con la calidad
exigida.
El
proceso de la certificación es dispendioso, pues
requiere de una propuesta clara
del producto a ofrecer al cliente y de los
medios para llegar a ese fin.
En
la educación nos pasa lo mismo. Ofrecemos un
producto de educación para los niños y niñas,
pero es necesario que durante todo el proceso, o sea
desde que ese niño entra a preescolar hasta que
sale como bachiller, se cumplan las normas de lo
ofrecido para satisfacer las necesidades de ese
“cliente”.
Hoy
nuestro colegio Agustiniano está buscando esa norma
de calidad. Estamos revisando y evaluando cada uno
de los pasos de nuestro proceso educativo, con el
fin de lograr unas meta óptimas en la educación de
la juventud a nosotros encomendada. En ese proceso
nos tenemos que involucrar todos, y este “todos”
significa directivas, docentes, personal de
oficinas, personal de apoyo, alumnos, padres de
familia, proveedores y toda personas que de alguna
manera tenga que ver directa o indirectamente con la
institución.
Cada
uno de nosotros debe adquirir conciencia de su
responsabilidad en el sitio que se encuentra, debe
adquirir un gran amor por la institución para poder
dar lo mejor de sí, pues nada se ama si no se
conoce.
Esperamos
que al final del proceso nuestra disposición sea la
mejor para poder ofrecer óptima calidad y así
nuestro Colegio Agustiniano podrá subsistir pues su
calidad hará que muchos busquen para sus hijos la
orientación en los valores católicos y la ciencia
en el nivel necesarios para ser excelentes personas
frente a la sociedad de hoy.
P.
Alonso Restrepo Mesa
Mayo
2006